Licence To Kill es un juego de disparos para Amstrad, entre otros sistemas, publicado por Domark en 1989.
James Bond y su amigo Félix consiguen capturar al peligroso traficante Sánchez en un arriesgado operativo. El narco consigue escapar y asesina a la mujer de Félix, además de dejar a éste último herido de gravedad.
Es ahora el superagente 007 quién, sediento de venganza, persigue al malvado criminal para acabar con su imperio de drogas y terror de una vez por todas.
Licence To Kill recoge algunos de los momentos mas representativos de la película en la que se basa, y lo hace mediante un arcade de disparos de perspectiva vertical.
Los tres primeros niveles muestran la persecución de Sánchez hasta que es capturado. En el primero vamos a borde de un helicóptero, en el segundo a pie, y en el tercero colgados de un cable que tenemos que amarrar en la avioneta del capo.
En el siguiente escenario James Bond es descubierto interceptando un cargamento de droga en aguas profundas. Ha de maniobrar buceando hasta conseguir un arpón con el que engancharse a un hidroavión y así poder escapar.
Por último 007 debe desmantelar un convoy de camiones cisterna cargados de droga, haciéndose con el control de uno de ellos y arrollando a todos los demás, hasta hacerles estallar en mil pedazos.
En el longplay de Licence To Kill para Amstrad, completamos todos los niveles persiguiendo al malvado narcotraficante Sánchez, acabando con él y con su malévola organización por completo.
El juego en sí es bastante corto y fácil de terminar. Al completar todos los niveles se vuelve a empezar desde el principio sin que se aprecie algún incremento de la dificultad, por lo que podríamos estar jugándolo indefinidamente.
James Bond cuenta inicialmente con cuatro vidas y un medidor de daño. Perdemos vitalidad si somos alcanzados por disparos o por contacto con los enemigos, y moriremos al instante si nos estrellamos con algún obstáculo o somos arrollados.
También perderemos un intento directamente si el límite de tiempo para completar la misión se agota, algo que sólo puede suceder en determinados escenarios. Por desgracia, Licence To Kill no nos recompensa con vidas extras durante la partida.
Cada fase posee medidores específicos incrustados en el área del marcador, tales como altitud, munición, cantidad de oxigeno y distancia. Conocer a la perfección su comportamiento nos ayudará en gran medida a completar nuestro objetivo.
Lo que sí es denominador común en todos los escenarios es el contador de bonus, que irá decreciendo según transcurra el tiempo. Si se agota antes de terminar el nivel no perderemos una de nuestras vidas, pero si una jugosa cantidad de puntos.
El agente 007 puede pilotar diferentes aparatos, correr, y bucear en aguas profundas. Con las teclas de dirección podremos desplazarnos, variar nuestra velocidad o altitud, y con disparo usaremos nuestra pistola, entre otras acciones.
El juego es realmente poco pródigo en items, apareciendo únicamente munición para nuestra arma en la segunda fase, y paquetes de droga en la sección acuática. Estos últimos al menos servirán para aumentar nuestra puntuación.
En el primer nivel perseguimos el jeep de Sánchez a los mandos de un helicóptero. No es requisito indispensable destruirlo para superar esta fase, pero si lo hacemos seremos recompensados con un jugoso incremento de nuestra puntuación.
Pulsando arriba o abajo controlamos la velocidad del helicóptero y también su altitud, representada en el marcador lateral. Debemos vigilarla en todo momento si no queremos acabar estrellándonos contra algún edificio u obstáculo elevado.
Los secuaces de Sánchez se hayan apostados en casetas a lo largo del recorrido, abriendo fuego contra nosotros en cuanto nos tienen a tiro. Cada impacto recibido aumentará el medidor de daño, haciéndonos explotar si llega al máximo.
Por suerte nuestro aparato está fuertemente armado, y podremos liberar letales ráfagas de proyectiles con el botón de disparo. Nuestra munición es ilimitada, así que no debemos cortarlos un pelo en emplearnos al máximo con nuestros rivales.
Además de los tiradores, otro de los peligros con los que nos tocará lidiar a lo largo de la persecución son los edificios presentes en el escenario. Si no los sobrevolamos a la altura adecuada acabaremos empotrados contra ellos sin remedio.
En este primer nivel avanzamos con scroll automático, pudiendo modificar su velocidad mediante las teclas de dirección correspondientes. Curiosamente, este scroll posee una peculiaridad que mas bien parece ser un fallo de programación.
Cuando aceleramos al máximo, todos los proyectiles quedan congelados en el sitio hasta que volvemos a disminuir la marcha. Si nos acostumbrarnos a este singular comportamiento, nos será mas fácil evitar el fuego enemigo.
La estrategia empleada en esta fase es disminuir totalmente la velocidad del helicóptero nada mas comenzar, dejando escapar al todoterreno, para ir poco a poco destruyendo las casetas que vayamos encontrando, evitando sus disparos.
Con el camino parcialmente despejado, aceleramos a tope para reencontrarnos con el jeep, y concentramos nuestros disparos sobre él hasta destruirlo. Ya sólo nos queda reducir la marcha nuevamente y acabar con el resto de puestos enemigos.
En este escenario inicial hay bonificación por llegar al final antes de que termine la cuenta atrás. Por muy despacio que avancemos resulta imposible agotar el contador, por lo que obtendremos recompensa por muy lentos que seamos.

Tras aterrizar, la persecución continúa a pie. Hemos de abrirnos paso entre los secuaces del narco para evitar que escape en una avioneta. En este nivel nos enfrentaremos a multitud de enemigos, que nos salen al paso de manera aleatoria.
Al igual que en la fase anterior tenemos una barra de energía por vida, que disminuirá si alguno de los sicarios de Sánchez o sus disparos nos alcanzan. Las explosiones de los barriles, curiosamente, no nos provocan daño alguno.
Vamos armados con una pistola y tres cargadores de quince balas cada uno, pudiendo disparar ráfagas de hasta cinco proyectiles. Es posible obtener mas munición de los cargadores que algunos acólitos dejan al ser abatidos.
Si mantenemos pulsado el botón de disparo, hacemos aparecer una mira que podemos rotar a uno u otro lado, empleando las teclas de dirección izquierda y derecha, hasta un total de ocho posiciones.
La posición inicial es la norte y es la que debemos intentar usar siempre, ya que nos será mas fácil acertar el objetivo aunque nos fuerce a cambiar de posición. Si volvemos a abrir fuego la mirilla se mantiene en la ultima posición seleccionada.
En esta segunda fase el scroll lo movemos nosotros, a diferencia del escenario anterior, pero se produce el mismo fenómeno de congelación de balas que en el nivel del helicóptero. Y es algo que podemos utilizar en nuestro beneficio…
Por ejemplo, podemos disparar en diagonal y avanzar para que la bala quede inmovilizada, y detenernos para reactivarla en el punto en el que el blanco puede ser alcanzado. Pero cuidado, ya que lo mismo se aplica a los proyectiles enemigos.
En nuestro camino encontramos barriles de combustible que pueden servirnos como parapeto contra el fuego hostil, pero también bloquearnos el paso. Podremos hacerlos explotar con cuatro impactos de nuestras balas si es necesario.
Los acólitos de Sánchez permanecen quietos disparándonos de vez en cuando, pero huirán si nos acercamos. Una buena estrategia es hacer explotar los bidones desde una distancia segura, acabando con varios rivales de una vez con la onda expansiva.
Reseñar que la puntuación obtenida por acabar con los malos es la misma usando balas que barriles, y que, aún sin existir un limite de tiempo establecido, cuanto antes alcancemos la pista de despegue mayores puntos de bonus obtendremos.
Hemos alcanzado el tercer escenario, en el que James Bond va colgado de un cable remolcado por el helicóptero, y tiene que engancharlo al fuselaje del avión de Sánchez antes de que escape fuera de nuestro espacio aéreo.
Para acoplarnos a su aparato, pulsaremos disparo rápidamente en cuanto veamos aparecer una retícula de posición, ya que nos indica el momento exacto en que nuestro héroe se encuentra encima de la la cola de la aeronave.
Manejamos el helicóptero avanzando mediante scroll automático, con el agente 007 colgando tras de nosotros. Si sobrepasamos la mitad de la pantalla avanzaremos velozmente, mientras que si retrocedemos aminoraremos la marcha.
Podemos maniobrar libremente por la pantalla para aproximarnos a nuestro némesis, que intentará librarse de nosotros virando a la posición contraria a la que nos dirijamos. Debido a su lentitud lo alcanzaremos mas pronto que tarde.
Disponemos de dos minutos para completar este nivel, un margen de tiempo mas que suficiente para lograrlo sin pasar apuros. Sí es interesante hacerlo lo mas rápido posible a fin de recibir una mayor bonificación.
Es importante saber que tras fijar el cable a la avioneta, el juego deja pasar hasta quince segundos antes de finalizar la misión. Si lo hacemos con el tiempo límite a punto de consumirse, no tendremos margen suficiente y perderemos una vida.

El cuarto nivel de Licence To Kill nos deja en medio de una entrega de droga en alta mar. Tras ser descubiertos por los traficantes, deberemos escapar a bordo del hidroavión que en un principio iba a recoger la mercancía.
En esta fase no hay un límite de tiempo establecido para escapar con vida de la emboscada. Para alcanzar la aeronave hemos de engancharnos a uno de sus flotadores, y para ello necesitamos conseguir una lanza de arpón.
James Bond va equipado con un equipo de submarinismo, con el que puede nadar y bucear, y sólo posee un cuchillo con el que defenderse. El scroll se mueve de manera automática, nuevamente variando su velocidad si avanzamos o retrocedemos.
Nos desplazaremos a nado mediante las teclas de dirección, y pulsando arriba nos metemos dentro del agua. Al hacerlo el medidor de oxigeno comienza a llenarse, provocando que tengamos que salir a la superficie si llega a su máxima capacidad.
Somos perseguidos por narcos en lanchas motoras y submarinistas. Los primeros nos disparan e intentarán arrollarnos, pero podemos eludirlos sumergiéndonos. Los buzos son inofensivos y si les acuchillamos nos apropiaremos de su arpón.
En nuestra huida veremos como varios paquetes del cargamento de droga se encuentran flotando en la superficie del agua. Si los inutilizamos rajándolos con el cuchillo recibiremos como recompensa jugosos puntos para nuestro casillero.
El hidroavión aparece ocasionalmente en la parte superior de la pantalla, momento en el que tendremos que arponear uno de sus flotadores de apoyo. Disponemos de un único tiro, por lo que si fallamos tendremos que hacernos con un nuevo rifle.
Si conseguimos acertar en el blanco, el hidroplano nos arrastrará planeando sobre el agua a toda velocidad. Hemos de avanzar hasta su cola evitando a toda costa estrellarnos contra las rocas que afloran en la superficie.
Mientras somos remolcados las balas de nuestros perseguidores no nos afectan, pero un impacto con un peñasco acabará con una de nuestras vidas al momento. Deberemos emplear las teclas de dirección con reflejos, destreza y sangre fría.
En la ultima escena del juego, Sánchez escapa hacía la frontera al frente de un convoy de camiones cisterna. Tras lograr ponerse al volante de uno de ellos, James Bond procede a consumar su venganza de una vez por todas.
Hay que destruir todos y cada uno de los cinco camiones que nos preceden, antes de que la distancia que nos separa de la frontera, representada en el marcador por millas, llegue a cero. De lo contrario perderemos una de nuestros intentos.
El control del camión es similar al de las otras fases de pilotaje anteriores. Maniobramos con las teclas de dirección a través de scroll automático, variando nuestra velocidad si rebasamos la parte superior de la pantalla.
Para acabar con los vehículos enemigos hay que golpearlos repetidamente con nuestro remolque, o echarles fuera de la calzada. No podemos dejarlos atrás sin mas, hay que neutralizarlos uno por uno apuntando a la cabina, su punto mas débil.
El número de impactos para dejar a nuestros rivales fuera de combate depende de la parte del remolque con la que golpeamos: La sección lateral es mucho mas dura que la trasera. Si les empujamos fuera del asfalto, el daño aumenta sensiblemente.
Lo mismo es aplicable a nuestro vehículo. Cada vez que es alcanzado en la cabina o se sale de la carretera, el medidor de daño aumentará. Siempre que alguno de los camiones es alcanzado en su punto débil, emitirá un característico zumbido.
Los conductores rivales siempre intentarán cerrarnos el paso al aproximarnos. La mejor manera de superarles es amagar por un lateral de la calzada y, cuando estemos cerca de su cola, frenar bruscamente y tirarnos al otro lado.
Maniobrando de forma precisa les ganaremos la posición, y golpearemos repetidamente su cabina hasta hacerlos explotar. Deberemos controlar el retroceso resultante de cada choque contra el camión, a fin de evitar daños no deseados.
¡¡¡Ponte en la piel del famoso agente secreto James Bond 007 y acaba con el imperio de Sánchez!!!
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